82 Yo pienso, hoy, que lo que necesitamos son más ministros chapados a la antigua, llamados por Dios, toscos, quizás sin mucha educación, pero traerán a la gente a un altar, y allí agonizarán. No con un gozo y riéndose, y tronando chicle, y poner el nombre de ellos en un papel; pero, hermano, un clamar a la antigua y morir, hasta que hombres y mujeres se arrepientan completamente de sus pecados y se acerquen a Dios. Amén.